La Biblia desde el siglo XXI

Tras la huella del endemoniado gadareno

25.12.2015 00:00

 

Encontrar una aguja en un pajar es considerado el colmo de las dificultades en lo que respecta a la localización objetos de cualquier índole. Pues bien, quizás haya que revisar el dicho, puesto que algunos arqueólogos logran estupendos resultados en empresas quizás más arduas.

Aunque hay que reconocer que es muy difícil, encontrar evidencias del templo de Salomón o del palacio de Herodes no parece más complejo que conseguir muchos recursos, tiempo y paciencia. Al fin y al cabo se trata de encontrar “cosas físicas”; aunque bien es cierto que resulta bastante complicado conseguir relacionarlas con los objetos mencionados en la Biblia.

 

Los acontecimientos que no dejan huellas físicas

La cosa se complica algo más si lo que describen los textos bíblicos no son  edificios u objetos físicos factibles de permanecer enterrados hasta que un afortunado arqueólogo tope con ellos. ¿Imagináis encontrar evidencias del sermón del monte? Las palabras de Jesús, por más divinas que fuesen (que lo eran), se las llevó el viento. Y como no hicieron un monumento conmemorativo, lo único que quedó fue el relato del evangelio, el cual precisamente se cuestiona por la ausencia de evidencias que puedan  confirmarlo.

Igual sucede con otros relatos bíblicos que sólo hacen referencia a sucesos que no dejen constancias físicas, como pudieron ser las bodas de Caná, la curación la hija de Jairo, la expulsión de los vendedores y banqueros del templo o la expulsión de los demonios que poseían al “loco” de Gadara.

 

La “osadía” de los expertos de Haifa

Pero bueno, si traigo este post es porque expertos de la universidad de Haifa (el Dr. Haim Cohen y la profesora Michal Artzyare), contradiciendo lo que acabo de mantener en los párrafos anteriores,  confirman el relato de Marcos 5: 1-20 sobre el endemoniado gadareno y lo ubican en la zona oriental del mar de Galilea. Ya en 1960 se encontraron en esta zona restos de un gran muelle bajo el agua. Pero recientemente, a raíz del descenso del nivel de agua  en el mar de Galilea, algo más hallaron los expertos que les llevó a relacionar el sitio con el episodio de la expulsión de los demonios que atormentaban al poseído gadareno, según relata la Biblia.

 
¿Cómo confirmar un antiguo suceso sin trazas físicas?

Ahora bien, ¿cómo han podido los expertos de la Universidad de Haifa relacionar la zona donde realizan sus trabajos arqueológicos con el relato de la expulsión de los demonios del gadareno?

Como expliqué párrafos arriba, pocos restos físicos cabe esperar de un suceso como la expulsión de demonios del gadareno. En todo caso, quizás los restos de los 2.000 cerdos que se precipitaron al mar...

Pero no. Ni se han encontrado toneladas de huesos de cerdo ni creo que se encuentren restos orgánicos "tan apetecibles" de hace 2 milenios.

Entonces, ¿cuál ha sido el "cabo" del que han tirado los expertos para llegar hasta el relato del endemoniado de Gadara?

 

Atando cabos hasta llegar a la Gadara del  siglo I

Pues en esta ocasión han tenido que utilizar dos cabos en vez de uno. Me explico:

El primer cabo que han utilizado sí es un objeto material, aunque no se remonta hasta la fecha en la que Jesús liberó al endemoniado. Ese primer cabo data del siglo IV, pero sus características son tales que provocaron en los expertos las preguntas que les llevaron a tirar del segundo cabo.

 

Los detalles sobre el primer cabo

El objeto que provocó la indagación que llevó al segundo cabo fue una losa de mármol de unos 1600 años de antigüedad, de unos 140x70 cm2 y con inscripciones hebreas.

Sin más reflexiones el descubrimiento de esta losa poco aporta a la historia de gadareno endemoniado. A lo más que podían conjeturar es que estaban en lo que hace unos 1600 años fue un centro de reunión hebreo (sinagoga o similar). Esto se deducía, primero, por el tamaño de la losa y la cantidad de texto, lo cual  descartaba viviendas particulares (salvo que perteneciese a familias muy influyentes). Y segundo, por las inscripciones, que estaban en hebreo, y al margen de cuál sea el texto exacto, los investigadores están de acuerdo en que la losa confirma por primera vez que el antiguo asentamiento en esa zona era judío o judeocristiano.

Pero nuestros expertos de Haifa sí reflexionaron y se cuestionaron el hecho de que en aquellas fechas hubiese un importante centro hebreo en una zona fuera de la influencia hebrea. Explicó el Dr. Haim Cohen: “La presencia de un sitio judío en la costa oriental del Mar de Galilea es un fenómeno muy raro”. "Hasta ahora no hemos tenido ninguna prueba de que existieron asentamientos judíos durante este periodo a lo largo de la costa oriental del Mar de Galilea".

En el mismo texto bíblico ya se pone de manifiesto que aquella zona estaba al margen de la cultura hebrea. Y la mejor prueba es que en la zona explotaban la cría de cerdos (algo abominable para los judíos). Esto se deduce claramente no sólo por la existencia de aquél hato de cerdos donde fueron a parar los demonios expulsados por Jesús. También por el temor del resto de habitantes de la zona y la premura que manifestaron al rogar a Jesús que se largase de allí. Estimo yo que la preocupación de los gadarenos no era tener entre los ellos a un sanador de endemoniados (o locos, como prefieras considerar al gadareno antes de la liberado de su padecimiento), sino que como que volviese a repetir la ruina de más propietarios de cerdos. Esto último consolida la idea de que aquella zona estaba libre de la influencia de la cultura judía.

 

Los detalles sobre el segundo cabo

La incongruencia de un emplazamiento de cultura hebrea en una zona que se suponía libre de tal influencia en el siglo IV movió a los expertos a indagar en la Biblia en la búsqueda de información adicional. Y esa indagación les llevó al convencimiento que la zona actual de investigación es la correspondiente a los gadarenos que conocieron el milagro de Jesús, en el siglo I.

¿Por qué la historia de la expulsión de los demonios del cuerpo del gadareno explica la presencia de un sitio de cultura hebrea en la Gadara del siglo IV?

La explicación la aporta el segundo cabo del que tiraron los expertos. En este caso ya no se trata de un cabo material: Ni pudo ser sepultado en el siglo I ni era factible de ser desenterrado por arqueólogos actuales. Se trataba de un “un objeto cultural”, inmaterial (informacional). Más que sepultado, fue “sembrado”. Sembrado  en las mentes de los conciudadanos del gadareno liberado de demonios por Jesús.

Si recordáis el pasaje donde Marcos relata el episodio (Marcos 5:1-20), a pesar del deseo del gadareno recien curado, Jesús no le permitió acompañarle en su viaje de vuelta, sino que le ordenó dar testimonio de lo sucedido:

“Al entrar él en la barca (Jesús), el que había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con él” (Marcos 5:18). 

Pero Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti” (Marcos 5:19). 

Y ciertamente, el que había estado endemoniado obedeció: “Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban”.

Sí, según desvela la losa del siglo IV, el testimonio del gadareno tuvo éxito y consiguió el asentamiento de un grupo que asimiló la cultura judeo-cristiana. Recordar que hasta el mismo Pablo tuvo que pelear bastante para conseguir liberar al cristianismo primitivo de las influencias judías que entraban en contradicción con la doctrina cristiana (Lee en Gálatas 2:11-21), por lo que no es de extrañar que en los contactos con los primeros cristianos de judea las costumbres judías y el lenguaje acabasen arraigando en parte de la población de Gadara y resto de Decápolis.

 

Así, pues, el camino que los expertos recorrieron a la inversa tirando del cabo de la losa en hebreo lo inició Jesús al liberar al gadareno de demonios y al pedirle que quedara en aquellas tierras contando su testimonio. Lo continuó el mismo gadareno predicando por Gadara y las otras poblaciones de Decápolis. Lo prosiguieron aquellos que atendieron su mensaje y asimilaron la cultura judeocristiana propia de los primeros cristianos de Judea. Y lo fijaron físicamente hacia el siglo IV sus descendientes cuando inscribieron el mensaje hebreo de la losa descubierta ahora por el Dr. Haim Cohen, la profesora Michal Artzyare y sus colaboradores.

Retomando el refrán de la aguja y el pajar: está claro que estos expertos no sólo han encontrado una aguja en un pajar. Además han tirado de hilos hasta averiguar sobre sus fabricantes y las razones que les llevaron a elaborada ese tipo de aguja y de esa determinada manera. Y es que en el fondo, esa aguja no era propia de ese pajar.

 

Podeís leer la noticia en dailymail.co.uk    (Con Chorme podeís traducir pulsando botón derecho y seleccionando "Traducir al español")

 

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