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El Éxodo [6]: ¿El palacio de José en Avaris?

30.04.2020 00:00
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En el anterior post sobre los descubrimientos arqueológicos en la ciudad de Avaris revisamos los restos de la casa de estilo sirio que probablemente fue de las primeras construcciones que la familia de Jacob levantó en Egipto.

Esa casa no duró mucho tiempo en pie, puesto que a los pocos años fue sustituida por un edificio de más “categoría”. Construcción, que, por sus características generales, pudo ser el palacio de un importante e influyente personaje. Y cuyas peculiaridades apuntan claramente a José como el inquilino privilegiado de esa residencia.

La casa que terminó en palacio

Siguiendo el guion del documental “Patrones de evidencias: el Éxodo”, continúa explicando el profesor David Rohl a Timorato P. Mahona:

Después de que Jacob levantara su casa, si se puede llamar así, con el tiempo acabó reducida a escombros sobre los que se edificó un palacio egipcio. Era un tipo de construcción autóctona, aunque el que lo ocupaba no lo era. Se trataba de un palacio con patios, columnatas y salas de audiencias. Incluso contaba con un vestidor. Es obvio que pertenecía a algún alto funcionario del estado. Un individuo que tuvo que ser muy importante para ese estado. Cuando alguien conseguía que le dieran un palacio como ese era porque su contribución al estado era merecedora de tal distinción”.

Por las afirmaciones de David Rol está claro que el palacio que sustituyó a la casa de Jacob era propio de algún importante personaje de la época. Este detalle ya evoca la idea del José administrador de Egipto. Pero pudiera perfectamente tratarse de otro personaje importante de aquella época. Pero hay varios detalles en relación a este palacio que van más allá de la simple evocación.

 

El palacio elegido por José

Repasemos los detalles que apuntan con claridad a la figura de José como promotor y habitante de este palacio.

La ubicación

El sitio escogido para edificar el palacio fue el que sin duda hubiese elegido José: Justo encima de la casa de estilo sirio; la que según vimos en el post anterior, muy probablemente levantó la familia de Jacob cuando llegaron a Egipto.

Se podría cuestionar esta afirmación, puesto que en una apreciación superficial no parece lógico que José dejase construir una casa a sus hermanos, para pocos años después construir un palacio encima de ella. Esta aparente inconsistencia torna en coherencia cuando se considera el carácter progresivo que tuvieron los éxitos de la administración de José.

1) La interpretación de los sueños, y los consejos para hacer frente a la futura crisis. - El primer acierto de José fue la interpretación del sueño del Faraón. Esto ya fue un primer gran logro por ningún otro egipcio conseguido (“Y dijo Faraón a José: Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo interprete; mas he oído decir de ti, que oyes sueños para interpretarlosGénesis 41:15). Tras oír el Faraón la interpretación del sueño (Génesis 41:25-32) y los consejos que daba José para superar la penuria de los años de escasez (Génesis 41:33-36), y dado que no esperaba contar con nadie más capaz (“...dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios?Génesis 41:38), optó por confiarle la puesta en práctica de las acciones que acababa de aconsejarle. Supongo que, en ese momento, Faraón quedó a la expectativa de ver qué pasaba realmente en el futuro y si José era tan buen administrador como aparentaba.

2) La organización de la recogida de alimentos. - La decisión de poner a José como administrador general de Egipto no fue más que una apuesta basada en la positiva impresión que José produjo en Faraón. Poco habría durado José en el cargo si prontamente no hubiese demostrado su capacidad para poner en marcha las acciones requeridas. Y cierto que pronto se puso en marcha pisando el terreno por sí mismo (“...recorrió toda la tierra de Egipto...”) y triunfando en la primera parte del plan (“Y él reunió todo el alimento de los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto”. Génesis 41:46-49).

3) La distribución de alimentos durante la escasez. - La siguiente parte del plan tendría que llegar, supuesto que la interpretación de los sueños fuese la correcta. Y así sucedió: El hambre empezó en el extranjero antes que en Egipto (“... hubo hambre en todos los países, mas en toda la tierra de Egipto había pan”). Pero acabó llegando también a Egipto, y fueron a Faraón en busca de alimento (“Cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan”), y Faraón recurrió a su brillante administrador (“Y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y haced lo que él os dijere”).

4) El enriquecimiento de Faraón. - Este es un aspecto no recogido explícitamente en la interpretación de los sueños de Faraón. Pero fue una consecuencia “colateral” muy ventajosa para el Faraón. Me propongo revisar el tema en un próximo post, pero valga aquí solamente apuntar algunos versículos que muestran este hecho:

"Y recogió José todo el dinero que había en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, por los alimentos que de él compraban; y metió José el dinero en casa de Faraón". (Génesis 47:14)

"Y José dijo: Dad vuestros ganados y yo os daré por vuestros ganados, si se ha acabado el dinero". (Génesis 47:16).

"Entonces compró José toda la tierra de Egipto para Faraón; pues los egipcios vendieron cada uno sus tierras, porque se agravó el hambre sobre ellos; y la tierra vino a ser de Faraón". (Génesis 17:20).

"Y José dijo al pueblo: He aquí os he comprado hoy, a vosotros y a vuestra tierra, para Faraón; ved aquí semilla, y sembraréis la tierra. De los frutos daréis el quinto a Faraón, y las cuatro partes serán vuestras para sembrar las tierras, y para vuestro mantenimiento y de los que están en vuestras casas, y para que coman vuestros niños". (Génesis 47:23-24)

Paralelo a este suceder de acontecimientos pienso que hubo en el ánimo del Faraón una progresiva confianza y gratitud hacia José. Gratitud que culminó cuando se vio realmente dueño de la inmensa gran parte del territorio de Egipto (territorios y ganados que, como veremos en un próximo post, hasta ese momento no eran de su propiedad). Y, además, con la garantía de ingresos para sus arcas del 20% de todo el producto de la tierra como renta por dejar trabajar en ellas a sus súbditos. José no solo libró a Egipto de perecer en la hambruna, sino que además consiguió juntar las tierras en manos del Faraón (salvo la de los sacerdotes) y le aseguró unos ingresos regulares durante los años que asieron a la penuria. Con esa gratitud hacia José, una vez culminadas tan fructuosamente sus gestiones, no es de extrañar que consintiese o incluso ofreciese a José la posibilidad de construir un Palacio allí donde él quisiese. Y lo más lógico es pensar que José elegiría construirlo allí donde se erradicó su familia, en Gosén. Y más concretamente allí donde inicialmente sus parientes levantaros la casa de estilo sirio.

Los "casuales" doce pilares

"Y lo que también es asombroso es que el palacio tenía una fachada, un pórtico con doce pilares". Esto comenta el profesor David Rol a Timorato P. Mahona. 

 

Cierto que simplemente puede ser una casualidad que sean 12 columnas, la misma cantidad que suponen las 12 tribus israelitas, igual que los hijos de Jacob. Pero tampoco es de extrañar que José decidiese evocar con esa cifra a su familia. No es más que un simple indicio. Pero recuerda el final del anterior post: "si un sólo indicio no constituye prueba, la acumulación de ellos señalando a un mismo hecho permiten sustentar certeza con solidez equiparable a la de las pruebas".  

Las "casuales" doce tumbas

También podría ser otra tremenda casualidad, pero justamente en el jardín trasero del palacio se encuentran doce tumbas. Doce, el “número de las casualidades”. Como las doce tribus y los doce hermanos.

Explica David Rol: "En el Jardín de la parte posterior del palacio los arqueólogos encontraron doce tumbas egregias con un túmulo conmemorativo encima de cada una".

Si los doce pilares bien puede ser una mera casualidad, puesto que no hay más coincidencia que en las cifras, en el caso de las tumbas concurren otros factores que apuntan a algo más que coincidencia.

La decisión de edificar con doce columnas tanto pudo ser la decisión de José en homenaje a su familia como la decisión de cualquier otro, por capricho o gusto estético. En cambio, la cantidad de tumbas egregias no podía responder a ningún capricho, gusto estético o cualquier otra razón diferente a esta: que ciertamente los "egregios difuntos" fueran exactamente los mismos que murieron y compartieron esas características que les dignificaron de tal forma que fueron merecedores de esas tumbas egregias. Ni uno más, ni uno menos. Doce, esa y no otra cantidad. Y estarás de acuerdo conmigo que es difícil imaginar otro conjunto de doce personas que compartiesen estatus y afinidad emocional como José y su familia.

El....

Hay más puntos de interés que apuntan a José en una de sus tumbas, pero eso lo veremos en otro post.

 

Enlace al mencionado documental : "Patrones de evidencia: El Éxodo".

 

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