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El Éxodo [5]:¿La casa de Jacob en Avaris?

15.04.2020 00:00
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En post anteriores, y comentando sobre el documental “Patrones de evidencias: el Éxodo”, vimos el origen de la ceguera de muchos arqueólogos a la hora de localizar evidencias que apunten a la historicidad de la estancia de los israelitas en Egipto y el Éxodo: el desfase temporal al considerar la fecha de llegada de los israelitas. También hemos visto que una vez reubicada esa fecha, sí es posible encontrar restos arqueológicos que casan perfectamente con el relato bíblico.

Hoy comentaremos otros restos encontrados en la capa arqueológica correspondiente a la ciudad de Avaris, la que yace bajo los restos de la muy popular “Pi-Ramsés”.

Las características de la casa

Se trata de una casa del estilo que se llevaba por el norte de Siria, como explica el egiptólogo David Rohl

No parece normal que se hubiesen construido casas de un estilo diferente al de la zona. Y menos si ese estilo foráneo fuese el de una zona alejada casi en dos mil kilómetros. Bueno, eso por carreteras actuales, según Google Maps. Y es de suponer que hace más de tres milenios, si los caminos acortaban la distancia, no sería por muchos kilómetros; y con la contrapartida del incremento dificultades por la rudeza de los atajos. Por otra parte, es preciso considerar que por aquel entonces no había empresas que se dedicasen a la construcción y viajasen grandes distancias para realizar trabajos de albañilería.

 

El origen de la casa

¿Cómo se puede explicar este “anageografismo”? (si anacronismo es algo impropio de una época, anageografismo es algo impropio de una región geográfica).

David Rohl aporta una posible explicación. Tras referirse a la comunidad de cananeos que habitaron la zona de Avaris (ver el post 4 de esta serie), comenta a Timothy P. Mahoney: “Justo al principio, en el seno de esa comunidad de la duodécima dinastía nos encontramos con una casa siria […] era un tipo de casa propia del norte de Siria, justo de donde procedía Abraham. Es exactamente la casa que uno esperaría que Jacob levantara al llegar a Egipto”.

¡Vaya idea! 

¿Cómo es que a David Rohl se le ocurre relacionar ese tipo de casa con la llegada de Jacob y su familia a Egipto, tras ser llamado por su hijo José? 

¿Por qué a otros arqueólogos no se les ha ocurrido?

 

La polémica de fechas

En el fondo subyace la polémica sobre la fecha en que los israelitas emigraron a Egipto. Los que piensas que llegaron durante el Imperio Nuevo, ni se lo plantean, pues esa casa se descubrió en las capas de la ciudad de Avaris (la del imperio Medio, sobre cuyos escombros Ramsés II edificó su espléndida ciudad de Pi-Ramsés), por lo que en “su lógica”, nada tenía que ver con la llegada de los israelitas.

En cambio, para David Rohl es lo más normal del mundo asociar ese tipo de casas a Jacob y su llegada a Egipto, porque:

  1. Hay coincidencia cronológica, puesto que los restos de esa casa estilo sirio han aparecido en los estratos arqueológicos de la ciudad de Avaris, la del Imperio Medio y la que existía cuando llegaron los israelitas, según opina Rohl.
  2. Porque es lógico que la familia de Jacob, al principio de su estancia en Egipto, construyese sus viviendas en coherencia con lo que era habitual en su clan.
 
Las razones de David Rohl

Sobre el primer punto, nada más es preciso añadir; puesto que en el segundo post de esta serie ya revisamos el por qué es más razonable pensar que los israelitas llegaron a Egipto durante el Imperio Medio, cuando era Avaris la capital. Y claro, David Rohl comparte este punto de vista, como bien explica en el documental “Patrones de evidencias: el Éxodo”.

En cambio, el segundo punto sí precisa unos cuantos párrafos, porque no es obvio que la familia de Jacob tuviese predilección por las casas estilo sirio.

“¿Por qué unos emigrantes de la zona de Canaán iban a construir casas al estilo del norte de Siria?”, se podría pensar.

Por tradición familiar”, podría ser la respuesta.

Me explico:

Abraham, el abuelo de Jacob, aunque nación en la ciudad de Ur, en la baja Mesopotamia, emigró siendo joven a la ciudad de Harán. Esta fue una iniciativa del patriarca del clan en aquellos momentos: Taré, su padre. El texto bíblico en Génesis 11:31 explica que Taré salió de Ur llevando consigo a su nieto Lot, a su hijo Abraham y a Sara, la esposa de Abraham. El versículo presenta esa salida como una decisión del patriarca Taré (“Y tomó Taré a Abram…”). También marca como destino la tierra de Canaán (“…para ir a la tierra de Canaán…”). Pero lo cierto es que se quedaron en Harán (“…y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí”).

Esa ciudad de Harán sí está al norte de Siria:

Y en ella pasó Abraham muchos años hasta que Dios le llamó para que emigrase a Canaán: "Entonces Jehovah dijo a Abraham: 'Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Yo haré de ti una gran nación...'.  Abraham se fue, como Jehovah le había dicho, y Lot fue con él. Abram tenía 75 años cuando salió de Harán. Abraham tomó a Sarai su mujer, a Lot su sobrino y todos los bienes que habían acumulado y a las personas que habían adquirido en Harán; y partieron hacia la tierra de Canaán. Después llegaron a la tierra de Canaán"
(Génesis 12:1-5, RV Actualizada)

Los años exactos que estuvo Abraham en Harán no se desprenden del texto bíblico, pero del versículo 12:5 se deduce que fueron muchos.  Según el versículo 12:4, cuando Abraham salió de Harán hacia Canaán tenía 75 años. Y en el versículo siguiente explica que salió con “…todos los bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán”. Habida cuenta que sólo se mencionan 4 personas (Tare, Lot, Abraham y Sara) cuando abandonaron Ur (versículo 11:31) interpreto que salieron con “lo puesto”, sin muchas riquezas que transportar. Esto es coherente con el versículo 12:5 donde leemos que “...todos los bienes que habían ganado y las personas...”  con las que partieron hacia Canaán había sido el fruto de sus gestiones y trabajos en Harán (“… adquirido en Harán”). Evidentemente, para acumular muchos bienes y esclavos hacían falta unos cuantos años de trajín.

Cierto que tras la salida de Harán estuvieron algunos años en Canaán, lo cual puede hacer pensar que bien podrían haberse adaptado a los gustos de la zona. Pero esto era impensable para Abraham, su hijo Isaac, y su nieto Jacob, el que emigró a Egipto. Para toda la descendencia de Abraham eran abominables las costumbres de los pueblos vecinos. Sirva de ejemplo el signo de la circuncisión que tenían establecido como señal identificativa y, a la vez, “segregativa”. También el mandato respecto al trato a mantener con los otros pueblos de Canaán: “No harás alianza con ellos, ni con sus dioses. En tu tierra no habitarán, no sea que te hagan pecar contra mí sirviendo a sus dioses, porque te será tropiezo” (Éxodo 23:32,33). 

Además, es muy significativo del poco trato que tenían en Canaán con los pueblos vecinos el interés de buscar esposas lejos de ellos: fueron a buscarlas al norte de Mesopotamia, de donde era originaria su parentela.

La esposa de Isaac

Para Isaac, fue su padre quien mandó buscarle esposa entre los parientes del norte de Mesopotamia. Y fue en Nacor (cerca de Harán) donde el criado de confianza encontró a Rebeca, la futura esposa de Isaac: 

Y dijo Abraham a un criado suyo, ...te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac... Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue, tomando toda clase de regalos escogidos de su señor; y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor…  He ahí Rebeca delante de ti; tómala y vete, y sea mujer del hijo de tu señor, como lo ha dicho Jehová.” (Génesis 24:2-51).

Las esposas de Jacob

En cambio, Jacob se las apañó él solito y consiguió en Harán 4 mujeres: Raquel, a la que verdaderamente amaba; a Lea, la hermana mayor, que se la “coló” su suegro Labán; y a sus respectivas esclavas:

Siguió luego Jacob su camino, y fue a la tierra de los orientales. Y miró, y vio un pozo en el campo; y he aquí tres rebaños de ovejas que yacían cerca de él, ... Y les dijo Jacob: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos respondieron: De Harán somos. Él les dijo: ¿Conocéis a Labán hijo de Nacor? Y ellos dijeron: Sí, le conocemos. Y él les dijo: ¿Está bien? Y ellos dijeron: Bien, y he aquí Raquel su hija viene con las ovejas. ...  Y Jacob amó a Raquel, y dijo [a Labán]: Yo te serviré siete años por Raquel tu hija menor. ...  Así sirvió Jacob por Raquel siete años; y le parecieron como pocos días, porque la amaba. Entonces dijo Jacob a Labán: Dame mi mujer, porque mi tiempo se ha cumplido, para unirme a ella. Entonces Labán juntó a todos los varones de aquel lugar, e hizo banquete. Y sucedió que a la noche tomó a Lea su hija, y se la trajo; y él se llegó a ella.... Venida la mañana, he aquí que era Lea; y Jacob dijo a Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿No te he servido por Raquel? ¿Por qué, pues, me has engañado? Y Labán respondió: No se hace así en nuestro lugar, que se dé la menor antes de la mayor. Cumple la semana de ésta, y se te dará también la otra, por el servicio que hagas conmigo otros siete años. E hizo Jacob así, y cumplió la semana de aquélla; y él le dio a Raquel su hija por mujer... Y se llegó también a Raquel, y la amó también más que a Lea; y sirvió a Labán aún otros siete años” (Génesis 29:1-30).

La segregación en origen de la diferencia de estilos

Así, pues, queda bastante claro, que, aunque los descendientes de los patriarcas habitaron la zona de Canaán, sus orígenes estuvieron en el norte de Sirio, justo donde se estilaban las casas como la encontrada en la capa arqueológica correspondiente a la ciudad de Avaris, la del Imperio Medio.

Y dado que los israelitas formaban una cultura cerrada a la influencia de los pueblos vecinos, eran los propios miembros del clan (incluidos los obreros esclavos) los que realizaban los trabajos de albañilería. Así, pues, tanto durante la estancia previa en Canaán, como cuando llegaron a Egipto, las casas construidas por los patriarcas bien podían corresponderse con la habituales en la zona de Harán y Nacor, de donde radicaban sus familiares.

Además, en Egipto, no sólo se aislaban los israelitas de los egipcios. También los egipcios evitaban juntarse con ellos. Y es que el pastoreo de ovejas era abominación para los egipcios. Y claro, la familia de Jacob justamente se dedicaba a esa actividad. De esta aversión de los egipcios a los pastores de ovejas se aprovechó José para conseguir que sus hermanos habitasen en exclusiva la tierra de Gosén. Esto es lo que José propuso a sus hermanos: “Y cuando Faraón os llamare y dijere: ¿Cuál es vuestro oficio? entonces diréis: ‘Hombres de ganadería han sido tus siervos desde nuestra juventud hasta ahora, nosotros y nuestros padres’; a fin de que moréis en la tierra de Gosén, porque para los egipcios es abominación todo pastor de ovejas” (Génesis 46:33-34).

 

En resumen:

Si ciertamente esa casa de estilo sirio no es una prueba definitiva, al menos hay que reconocer que es un indicio muy significativo que apunta a la historicidad de la estancia de José y sus hermanos en Egipto.

Pero como estamos viendo, éste no es el único indicio que presenta el documental “Patrones de evidencias: el Éxodo”.

Así que conviene recordar: si un sólo indicio no constituye prueba; la acumulación de ellos señalando a un mismo hecho permiten sustentar certeza con solidez equiparable a la de las pruebas.

Enlace al mencionado documental : "Patrones de evidencia: El Éxodo".

 

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