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Paráfrasis de Romanos 5:1-11

Esta paráfrasis es un anexo al artículo "La salvación (2): ¿un estado?" con el objetivo de clarificar Romanos 5:1-11.
En primer lugar se encuentra la traducción según Reina Valera 1960, y a continuación la paráfrasis propiamente dicha.
Al final hay un enlace para volver al artículo.

Romanos 5 (Traducción versión Reina Valera 1960)

1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;

2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;

4 y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;

5 y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

6 Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.

7 Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.

8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.

10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

11 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.


ROMANOS 5:1-11 (PARÁFRASIS)

(Dejándo el ratón encima de de las citas bíblicas se muestra el texto)

1. Justificados, pues, por la fe, estamos en paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

2 Es también por la fe, y gracias a Jesús, que tenemos acceso a esta situación de privilegio respecto a Dios en la cual estamos firmes. En esta situación privilegiada nos jactamos con alegría porque tenemos la esperanza de contemplar la gloria de Dios, lo cual antes era imposible para nosotros por ser pecadores, como dije en Rom. 3:23.

3 Pero aún hay más. Aquí en la tierra también nos jactamos gozosamente incluso en las situaciones malas o negativas, es decir: en las tribulaciones. ¿Cómo es esto posible ? Veamos:
    Esta aparente contradicción se aclara si tenemos en cuenta que en nosotros la tribulación, a la larga, produce perseverancia, puesto que aún padeciendo, permanecemos fieles al Señor. Esto, desde el punto de vista humano es ilógico, y la única explicación posible consiste en interpretarlo como una obra sobrenatural de Dios que nos ayuda a permanecer fieles aún en las situaciones de tribulación.
    4 Por eso, esta perseverancia (“ilógica humanamente”) nos sirve como prueba o testimonio de que realmente estamos firmes en la situación de favor que mencionamos al principio. Y a su vez, esta prueba nos confirma la esperanza de presenciar la gloria de Dios que mencioné en 5:2.

5 Quiero añadir respecto a esta esperanza de contemplar la gloria de Dios, que nunca nos decepciona, porque además de lo ya dicho en el párrafo anterior (que es una especie de prueba objetiva y externa), tenemos otra prueba en nuestro mismo interior. Esta prueba interior es el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. En realidad esto es como una especie de anticipo de la tremenda presencia de la gloria de Dios, de la cual esperamos participar eternamente.
Alguno podría pensar que todo esto es demasiado bonito para ser verdad. Pero cierto que lo es. Este razonamiento ayudará a verlo claro:

6 Cuando éramos incapaces de superar esa situación de eterna separación de Dios que dije en Rom 3:23, Cristo llegó oportunamente y murió por nosotros, a pesar de nuestra impiedad.

7 Ni siquiera aún siendo justos (que no lo éramos) podría esperarse que alguien muriera por nosotros. Aunque, vete a saber, quizás alguno estuviera dispuesto a morir por alguien bueno y bondadoso.

8 Pero en cambio, Dios demuestra su amor para con nosotros en que sin ser ni justos, ni buenos ni nada que se le parezca, envió a Cristo para que muriese por nosotros cuando aún estábamos en la condición de pecadores.

9 Así, pues, una vez que ya estamos justificados por la sangre de Cristo de nuestros pecados, que eran los que nos enemistaban con Dios, resulta lógico pensar que por el mismo Cristo seremos al final librados de la ira de Dios sobre la humanidad, la que mencionamos en 2:5. Me explico:

10 Si siendo enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su propio Hijo, mucho más razonable resulta pensar que siendo ya amigos como consecuencia de la reconciliación, seremos salvos. Y esto no ya solo por la muerte de su Hijo que sirvió para reconciliarnos, sino también por la vida de su Hijo tras resucitar, pues estando vivo intercede por nosotros y nos guarda, como dice 1ª Juan 2:1 y Juan 6:39.

11 Y aún hay más, porque también nos gloriamos en la relación con Dios aquí, ahora, en la tierra, porque gracias a nuestro Señor Jesucristo hemos recibido la reconciliación con Dios "desde ya", y la podemos disfrutar ahora mismo sin necesidad de esperar resurrecciones ni eventos futuros.

 Volver al artíoculo "La salvación (2): ¿un estado?".

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