La Biblia desde el siglo XXI

Los factores de la resistencia al cambio mental [1]

29.03.2017 00:00
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Hace dos semanas dejé colgado el post sobre el abuso que algunos medios hacen de la expresión "divulgación científica" para arropar y prestigiar ideas con escasa fundamentación racional o empírica.

Hacia el final me centraba en la colonización de mentes poco críticas que muchas ideas sin suficiente fundamento consiguen por el simple hecho de que se repiten machaconamente en multitud de medios. ¡Qué  razón tenía el ministro de propaganda de Hitler (Göbbels) cuando afirmaba que "una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad"!

Jugando con el símil de la inercia física enumeraba tres factores que en la inercia mental se oponen al cambio de opinión de los miembros de colectivos en los que imperan ideas consideradas verdaderas al margen de que tengan suficiente fundamento. Si los factores que en la inercia física se oponen al cambio son la masa y la velocidad, en la inercia mental son tres: la pereza, el temor y el condicionamiento. En concreto:

  • La pereza mental
  • El miedo al rechazo
  • El condicionamiento de la percepción

 

La pereza mental

La pereza no sólo brota cuando se contempla la habitación tan "patas arriba" que hasta faltan energías para decidir por donde comenzar a recoger. También surge al enfrentar nuevas cuestiones que chocan con lo que ya considerado válido o verdadero. Es la pereza mental. La desgana frente al esfuerzo intelectual que supone la reflexión crítica sobre los prejuicios arraigados y el contraste con la nueva información. Información que además resulta de difícil asimilación por el condicionamiento perceptivo que imponen los mismos prejuicios, como más adelante veremos.

Así, pues, si cuesta pensar, ¿para qué pensar? Sobre todo si "ya me lo dan pensado".

Justo hace muy pocos días he leído un post en benegasyblanco.com en el que Juan M. Blanco escribe sobre "Los perversos mecanismos que conducen a la autocensura". Y escribe también sobre esta pereza mental que lastra la reflexión inteligente:

"El ciudadano común no establece sus criterios sobre cualquier tema buscando toda la información disponible y procesándola exhaustivamente. Casi todo el mundo descarta este método por el elevado coste, esfuerzo y preparación que requiere." Tras referirse Juan M. al método habitualmente escogido para simplificar la tarea, concluye cómo muchos acaban por "... adherirse a lo que piensa la mayoría, a apuntarse al caballo ganador. Si los demás creen algo… alguna razón tendrán".

 

El miedo al rechazo

Se trata del temor a la confrontación de ideas con las personas del círculo social más cercano. Aquellos con los que se compartían los mismos prejuicios que ahora se cuestionan.

También toca Juan M. Blanco este punto en el post antes referido, donde se puede leer :

"En La Espiral del silencio (1977) Elisabeth Noelle-Neumann explicó los mecanismos psicológicos y sociales que fomentan la adhesión a los dogmas. Los sujetos son mayoritariamente cobardes e inseguros, necesitan la aceptación del grupo, un sentido de pertenencia. Muchos renuncian a su propio juicio, o evitan exponerlo en público, si no coincide con el que perciben mayoritario."

Sí, en el supuesto de que el individuo haya superado la pereza mental y comenzado a vislumbrar una nueva concepción de la realidad física o social, se ha de enfrentar al rechazo de sus colegas: En el mejor de los casos, al rechazo dialéctico, convirtiéndose el tema en tabú: polémica prohibida en las conversaciones por mor del buen "rollo" entre amigos. Y en el peor, al cese de relaciones personales. Bueno, será sólo si es que no vive en alguno de esos países donde la discrepancia  ideológica llega incluso a costar la vida. ¿Hace falta que te mencione a alguno de ellos?

 

El condicionamiento de la percepción

Aunque este factor opuesto al cambio mental lo trato en tercer lugar, en realidad es el primero a superar y el que con mayor dificultad se supera. En realidad creo que no lo supera ni siquiera el 1% de los que tienen delante de sus narices información suficiente como para que sus convicciones sean revisadas.

Pero he de pediros disculpas, pues lo dejo para otra semana, ya que aún no he redactado este tercer factor. El tiempo disponible estas últimas semanas se ha colmado con otros asuntos al margen de biblicamente.org, y para mantener la cadencia de publicación semanal debo cortar aquí.

 

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