La Biblia desde el siglo XXI

De leyes naturales y relatos bíblicos (¿Milagros?)

05.04.2010 00:00

Recientemente se ha difundido un documental de National Geographic en el que un grupo de investigadores explica el origen de las plagas que Dios utilizó para que el Faraón de Egipto liberase al pueblo de Israel.
    A raíz de este documental se han publicado artículos que cuestionan la veracidad del relato Bíblico, cuando en el fondo lo que hacen los científicos con sus argumentaciones es consolidar la historicidad de dicho relato.
    Al margen de cualquier tipo de prejuicios que se tengan, lo cierto es que los científicos corroboran lo dicho por la Biblia.

Por otra parte, también se ha utilizado el mencionado documental para eliminar cualquier voluntad sobrehumana en los acontecimientos que terminaron con la liberación del pueblo de Israel.
    La base de esta argumentación no es nueva: "si ya tenemos explicación científica, no es preciso recurrir a "dioses" para explicar las cosas".
    Este punto de vista es bastante miope, pues el hecho de encontrar explicación para los acontecimientos que se instrumentalizaron no explica en absoluto la secuenciación de ellos hasta la obtención del fin perseguido: la liberación del pueblo de Israel (en este caso).
    Hay mentes que se empeñan en obligar a Dios a actuar de forma espectacular y contradiciendo las leyes naturales [2 Reyes 5:10-12]; cuando más bien, la mayor parte de las intervenciones divinas suceden entre bambalinas y sin grandes algarabías [1ª Reyes 19:12-13].

Tras recopilar hace pocos días la noticia, me ha parecido oportuno traer varias consideraciones en torno a los relatos bíblicos, los milagros y la relación de estos con las leyes naturales:

La Biblia conforme a las leyes naturales que conocemos.

Las que en la Biblia se describen como intervenciones divinas no siempre son mediante acontecimientos que rompen con la lógica de las leyes naturales.
    Es más, la mayoría de estas intervenciones se producen conforme a dichas leyes y conforme a los procesos naturales.
    Un buen ejemplo es la intervención divina que dio origen a todo el mundo físico y biológico, y sobre la que ya redacté un pequeño comentario (pincha aquí para leerlo).

También hay otra caso que me encanta por lo ilustrativo de cómo es el comportamiento de las personas con "MentesBíblicas" en lo que respecta al equilibrio entre confiar en la acción divina y actuar en la resolución de problemas cotidianos.
    Se trata de la salvación de todos los ocupantes del barco que llevaba a Pablo a Roma. Léase el pasaje en Hechos 27:1-44. (Obsérvese la actitud de Pablo: por un lado, confiando en la intervención divina, pero por otro, preocupándose de que los comportamientos fuesen coherentes con el fin perseguido).

La Biblia desbordando nuestros conocimientos

¿Y qué decir respecto a las intervenciones divinas que aparentemente sí rompen con la lógica de las leyes naturales?

Pues que quizás debiéramos mantener la humilde actitud de pensar que es la falta de conocimientos la que por ahora nos impide entenderlas dentro de un contexto coherente con las leyes naturales.

Cuando nuestros bisabuelos leían pasajes como el de Apocalipsis 1:7, Ezequiel 1:19-28 o 2ª Reyes 2:11 se imaginaban escenas casi “mágicas”.
    Pero hoy día ya estamos acostumbrados a presenciar retrasmisiones en directo en la tele o por Internet de acontecimientos de interés mundial.
    Tampoco nos resultan extraños medios de locomoción rápidos y/o flexibles, como motos, coches, aviones, helicópteros, naves espaciales,…
    Es más, con la irrupción de la física cuantica ya ha perdido encanto hasta el hecho de burlar la gravedad, con lo que hasta la ascensión a los cielos quizás a no mucho tardar pueda ser emulada.

La Biblia desbordando las leyes naturales

A pesar de lo dicho anteriormente, existen pasajes bíblicos que no solo parecen violar las leyes físicas que conocemos actualmente, sino que difícilmente imaginamos que en un futuro se puedan descubrir leyes que los expliquen y les aporte coherencia dentro de los conocimientos científicos, por más avanzados que podamos imaginarlos. Pensemos, por ejemplo, en la resurrección de Jesús.

Personalmente me inclino a pensar que incluso esos casos también tienen explicación, aunque quizás fuera del marco físico en el que no movemos.
    Existen planteamientos en los que el marco básico que sustenta la realidad no es el mundo físico que percibimos por los sentidos, sino más bien el marco intelectivo que da sentido a las sensaciones percibidas [Nota 1].
    Bajo ese tipo de planteamientos, incluso milagros como el de la resurrección podrían estar en perfecta coherencia con el marco general de la realidad extendida más allá de la “parcela física”.
    En cualquier caso, lo que yo no imagino es un Dios o un mundo en el que suceden cosas de forma totalmente arbitrarias.
    Opino que el Dios de la Biblia “es Dios de orden y no de confusión” (como diría Isaac Newton) (Síii.., ya se. Pablo también dijo algo parecido).

Resumiendo

Así, pues, ¿qué podemos entender por milagro?

La RAE define milagro como todo “Hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino”.

Considero que es acertada la definición si se entiende que lo “explicable por las leyes naturales” está referido sólo en relación al nivel de conocimientos que tengamos de ellas.
    Lo que para una época se considera milagro puede ser perfectamente explicado en otra época más avanzada.
    Así, pues, él énfasis de la definición debiera caer en la posibilidad de explicación, y no tanto en la “sobrenaturalidad” del hecho.

¿Resta este planteamiento protagonismo Dios?

Opino que no. Aunque reconozco que para muchos resulte “desencantadora” la merma de “misticismo” que implica este tipo de planteamientos.
    Piénsese que algún día todo el encanto del misticismo espiritualista desaparecerá (1Co 13:9-10; 12-13).
    Cuando llegue ese día, cuando ya no conozcamos en parte, estoy convencido que no quedarán misterios para la razón ni milagros sin explicación.
    Y mientras tanto, no descartemos que los avances científicos puedan ampliar en algo esa parte de conocimiento que por ahora sí disponemos.

 


Nota 1:   Autores de reconocido prestigio como Berkeley, Kant, Fichte, Schelling,.. se inclinaron más bien por este tipo de planteamientos. Además, la lectura de la Biblia bajo este “tamiz mental” redescubre con renovada claridad textos como los de Mateo 17:20; Mateo 24:35; Lucas 17:6; Romanos 8:19-22; 2Pedro 3:11-13.      [Volver al texto]

 

 

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