La Biblia desde el siglo XXI

Diálogo sobre el “Día Internacional De La Mujer Trabajadora”

08.03.2010 00:00

Con ocasión del “Día Internacional De La Mujer Trabajadora” me ha parecido oportuno tratar algunas cuestiones relacionadas con el movimiento de liberación de la mujer (Por cierto, que el patrocinio de la ONU, al menos este año, no se circunscribe específicamente a la mujer trabajadora).

Es indudable que la institución de este día ha sido muy positiva para el reconocimiento de la aportación femenina en la sociedad, y también para conseguir justicia en la integración de la mujer en todo tipo de actividades.  Pero a la vez, y quizás de forma involuntaria, también ha contribuido a la aparición de algunas consecuencias que juzgo negativas. Dado que los aspectos positivos antes mencionados son evidentes para la generalidad de los internautas y también porque abundan los sitios que los divulgan y publicitan, será solamente sobre los aspectos negativos donde incida el diálogo.

Al final se explica el porqué de incluir este diálogo en una web centrada en la promoción del interés por la Biblia.

Desde el inicio pido disculpas por lo largo del diálogo. Los habituales de este sitio ya sabéis que huyo de los artículos de más de 1000 o 1500 palabras, y este diálogo se acerca a las 3000. Pero en esta ocasión no me ha parecido oportuno dividir en dos. Por otra parte, creo que el hecho de sea un diálogo hace mas llevadera la lectura.


El diálogo

Dos jóvenes esposas toman café en una soleada terraza:

Lidia.- Yo creo que han cambiado de marca de café. Desde hace días no me gusta el que nos ponen.

Marta.- Si, creo que sí. Podemos probar en la cafetería que han abierto enfrente de correos. Si te parece, mañana quedamos allí.

Lidia.- ¡Ah, no! Mañana no cuentes conmigo. En la oficina hemos quedado todas para asistir a la manifestación.

Marta.- ¡Ándale! Por lo del “Día de la mujer”, ¿no?

Lidia.-Sí, claro.

Marta.- ¡Estupendo! Yo también me apunto. Podrías haberme avisado.

Lidia.-¡Mujer! No se me ocurrió comentártelo porque se trata del día de la “mujer trabajadora”.

Marta.- Ya, ya sé. ¿Y…?

Lidia.-Bueno… Pues eso, que es el día de la mujer trabajadora. Vamos las de la oficina. Si quieres puedes acompañarme. Pero me parecería fuera de lugar, ya que tú no trabajas.

Marta.- ¡Anda tu tía! ¡Que yo no trabajo! Pues ya me dirás tú que hago yo desde las seis y media que me levanto.

Lidia.-¡Jobar, Marta! Me refiero a que tú no trabajas fuera. Lo de casa es otra cosa. El “Día internacional de la mujer trabajadora” está pensado para las que trabajamos fuera, para reivindicar igualdad de derechos y oportunidades con los hombres.

Marta.- ¡Bueno bueno bueno! O sea, que como yo no trabajo fuera, no tengo derechos ni necesito oportunidades. Y por lo que veo, ni siquiera tengo nivel; no ya para igualarme con los hombre, sino que ni siquiera para igualarme contigo. Tú eres la “profesional”, y yo… simplemente la “maruja”.

Lidia.-¡Ya estas desquiciando las cosas!

Marta.- ¿Cómo que desquiciando las cosas?

Cuestión de elección

Lidia.-Sí. Desquiciando las cosas. Nadie te impide trabajar. Si lo deseas, adelante. Pero cantidad de veces me has dicho que lo que tú quieres es atender bien a tus hijos; que ni se te ocurriría meter en una guardería a Pablito; que si no estás encima de Loles no hace sus deberes; que te gusta atender tu hogar y todo ese rollo de ama de casa… ¡Vamos que no puedes estar en misa y repicando!

Marta.- Pero Lidia: pues claro que nadie me impide trabajar. He sido yo la que escog dedicarme a mi familia. Me gusta, y creo que es lo mejor para todos: para mi Paco, para mis críos y para mí. ¿Cuántas veces te quejas de que casi no coincides con tu marido? ¿Y lo chungo que lo tenéis para planificar vacaciones disponibles para los dos…? ¿Y sobre Mari…? No hay semana que no me vengas con alguna historia acerca de las malas costumbres que está cogiendo en la guardería, y de que pasa de ti como una macarra.

Lidia.-¡Pues claro que me quejo! ¿O acaso piensas que no me cabrea tener la casa patas arriba, no ver a mi Antonio nada más que cuando hace turno de noche y tener que pagar favores para que me recojan a los críos de la guardería? Y luego para que más de la mitad de lo que gano se lo lleve la gasolina, la guardería y las horas que mete Irene para ayudarme con la casa. Y menos mal que Antonio es un sol, que a pesar de lo "baldao" que viene de la fábrica me hace las compras, me recoge la cocina.

La economía

Marta.- Pues ¡hala! Tú también has escogido lo que has querido. Si crees que te iría mejor dedicándote a tu familia y a tu casa, ¡adelante! No te extrañes que a la larga salgas ganando. Pero no me refiero solo en salud y bienestar familiar, sino también en dinero.

Lidia.-¿Cómo que en dinero?

Marta.- Sí, vete a saber si haciendo bien las cuentas no solo te dejas la mitad del sueldo como dices, pues tú solo piensas en los gastos directos que te ocasiona el trabajar fuera.

Lidia.-Claro, ¿en qué voy a pensar?

Marta.- ¿No se te ha ocurrido pensar en la ropa que yo misma hago para mí y los críos, incluso la que ya me atrevo para Paco…? Tampoco tienes en cuenta el sobre-costo en alimentación que pagas por que comer fuera y por que comprar montones de comidas precocinadas. Estando en casa puedes hacer comida tradicional: sale más económico y es más saludable. También en las compras en general: me apostaría todos los cafés del mes próximo a que yo gasto entre un cinco y un quince por ciento menos que tú o tu Antonio en las compra, pues con las prisas con que las hacéis vais a lo que os ponen delante y pasáis de la relación calidad / precio.

Lidia.-¡Anda Marta, que pareces una vendedora de coches! Quizás no te falte razón, pero no solo está la cuestión económica. Hay otras cosas que no se pueden medir con dinero.

Marta.- Bueno, ya me dirás cuales.

La independencia

Lidia.-Pues chica, simplemente el aspecto de la liberación, que es quizás más importante.

Marta.- ¿A que te refieres con eso de liberación?

Lidia.-Pues a no depender de nadie. Cuando soltera, dependía de mis padres, cuando me casé, pasé a depender de Antonio. Solamente desde que comencé a trabajar fuera soy realmente yo misma, soy libre. Yo gano mi dinero, no soy una carga para nadie ni tengo que andar pidiendo permiso para comprar gastar o ahorrar.

Marta.- Pero bueno Lidia, está claro que tú no tienes vocación matrimonial. Pero diría que ni siquiera tienes vocación social. Porque el matrimonio no es muy distinto a cualquier tipo de sociedad en la que una persona se une a otras para llevar a cabo un proyecto en común. Cualquier asociación requiere la interdependencia entre sus miembros; piensa en las empresas, los partidos políticos, las asociaciones culturales, recreativas, religiosas,… Y en una familia también. Y lo lógico es que se repartan las funciones y se compartan las decisiones.

El miedo al futuro

Lidia.-Sí, claro, “…que se repartan funciones”. Ya se las que a mí me van a tocar: fregar, planchar, barrer,… Y si un día me canso o se cansa Antonio… ¿Qué me queda…? Desamparo total. Sin oficio ni beneficio. ¡Venga venga venga! Que dedicarse a la familia no es más que una forma de esclavitud con la amenaza de desamparo económico.

Marta.- ¡¿Qué dices de desamparo económico?! Y suponiendo que fuera cierto, sería bastante menos desamparo del que se tiene trabajando en cualquier empresa. En un trabajo, si te echan, no tienes más cobertura que el subsidio de desempleo, por unos meses, y luego ¿qué?   Nada de nada. En cambio, si Antonio te deja, además de corresponderte la mitad de los bienes gananciales te corresponde una pensión compensatoria sin limitación de tiempo.

Lidia.-Si, claro, todo eso si me deja Antonio. Pero es lo que te digo, que yo no puedo ni pensar en dejarle a él. Si soy yo quien pide la separación o el divorcio no me quedará nada. Soy yo la esclava, y él el que decide si le interesa abandonarme.

Marta.- ¿Como que no te queda nada? La pensión compensatoria no depende de quien pida el divorcio ni de culpabilidad en el origen del problema. Lo que se pretende con la pensión compensatoria es equilibrar las condiciones materiales de los esposos. Si tú no tienes ingresos y Antonio sí, tú tendrás derecho a la pensión. En cambio, si dejas tú el trabajo sin que te eche la empresa, no tienes derecho a ningún subsidio de paro. O sea, que compara las situaciones.

Lidia.-Anda, Marta, no sabía yo que estuvieses tan al corriente de los temas legales.

Marta.- ¡Claro, como no trabajo fuera de casa, debo ser una ignorante! Te recuerdo que terminé filosofía y letras, y que dejé de trabajar cuando me casé. Pero además, cuando los críos sean mayores, no descarto volver a trabajar a tiempo parcial. Pero no para huir del hogar, sino para evitar la ociosidad. Cuando los hijos son mayores, para llevar bien una casa no hace falta mucho tiempo, y a mí la desocupación me fastidia tanto como el tópico de las “marujas”.

Lidia.-No pretendía yo….

Los roles en el matrimonio

Marta.- Y espera, Lidia. Sobre lo que decías de que ya sabías a quien le iban tocar las tareas de fregar, barrer, etc. Que yo sepa, no hay ninguna razón lógica ni biológica para que tenga que ser la mujer la que siempre apechugue con las tareas domésticas. También lo podría hacer Antonio. Lo que está claro es que en cualquier trabajo o actividad hay cosas gratas, menos gratas y hasta ingratas; y lo más habitual son los trabajos ingratos. En el matrimonio, al que se queda para administrar la casa le tocan cosas ingratas, sí, pero también muchas que son gratas. En el fondo es como todo: cuestión de vocación, de preferencias o de aptitudes; o como lo quieras llamar. A mí así me lo parece, y prefiero llevar en orden la casa y educar bien a los hijos que no estar en un trabajo de esos que lo único que estás esperando es a que pasen las 8 horas para salir escopetada, que son la mayoría.

Los condicionantes educativos y culturales

Lidia.-¡Venga ya con eso de las vocaciones y las preferencias! Si a ti te gusta la casa es porque te han comido el coco desde pequeña, que es lo que durante siglos han hecho con las crías. Desde la cuna con los vestiditos, las muñequitas, las cocinitas. Normal que de mayor quieran estar en casa y con críos, como gallinas con polluelos.

Marta.- Pues no se si a las mujeres nos han comido el coco desde siempre o si por naturaleza nos va más lo de cuidar los críos y atender la administración del hogar. Pero suponiendo que sea una comedura de coco como dices, no me negarás que esa supuesta comedura de cocos es exactamente igual que la comedura de cocos que se está viendo hoy día por todas partes, aunque en sentido contrario.

Lidia.-¡¿Qué dices?! ¿Pero de qué comedura de cocos me hablar? ¿A quién se le está comiendo el coco?

Marta.- ¡Lidia! Si yo quiero apuntarme a la manifestación es porque creo que hay que reivindicar también los derechos de la mujer trabajadora… en su casa. Y es porque desde hace años se está comiendo el coco a las mujeres justo en el sentido contrario del que quizás se le comiera antes. Ahora verás por todos lados mensajes en el sentido de que la mujer, para ser verdadera mujer, tiene que salir del entorno familiar. Tiene que ser una profesional, trabajar en una empresa, o en la política, o en la sanidad, o cualquier cosa, menos atender su hogar y a su familia. Y a veces no te darás cuenta de esos mensajes porque son sublimináles, van implícitos en la estructura social que te presenta como moderna ideal y deseable. Según toda la propaganda que puedes ver en los medios de comunicación y todos los movimientos sociales, la mujer que opta por quedarse en casa es una pobre esclava que lo hace porque no es libre o porque es una débil mental que no vale para otra cosa. Y claro, en el primer caso, allí están los movimientos de liberación de la mujer para ayudarle a salir de la cárcel de la familia. Y en el segundo… ¿qué se le va a hacer?.. se pasa de ella y se le discrimina como a una enferma de otros tiempos.

Lidia.-Quizás algo de propaganda si se ve, pero no es para tanto. Son en ocasiones especiales, o en algunos medios concretos promovidos por asociaciones que solo pretenden defender los derechos de las mujeres.

Marta.- Mira, cuando la publicidad es transparente, no es de mucho preocupar, porque tienes cierto margen de elección conscientemente. Pero en esto que te digo la influencia es subliminal, ni te enteras. Los mensajes van implícitos en la estructura social que te presenta como moderna, ideal y deseable.

El respeto por las ideas ajenas y el cuidado de las formas

Lidia.-Bueno, mujer, algo de razón sí tienes, pero piensa que es normal que la gente que cree en algo pretenda extenderlo por todas partes.

Marta.- Claro que eso me parece normal, si es una creencia sincera y no una pantalla para conseguir otros fines.

Lidia.-¿Qué pasa? ¿Acaso no crees que todas las que vamos a manifestarnos somos sinceras?

Marta.- Claro que creo en vuestra siceridad. Pero cuando veo tanta incoherencia en ciertas cosas, me da la impresión de que se está utilizando la buena voluntad de la gente para fines que no son transparentes. Y no me refiero solo a esto de la liberación de mujer. Pero bueno, esto es otro tema. Como te decía, yo admito el derecho de todos a promover sus ideales. Pero espero sinceridad, nobleza en la forma de promoverlos y respeto para los que también quieren promover ideales diferentes. Criticar en otros lo que uno mismo hace no me parece muy sincero. Y menospreciar a un colectivo tan amplio como las mujeres que hemos optado por el hogar dista mucho de lo que yo entiendo por nobleza en la forma de promover los ideales propios.

Lidia.-Bueno, Marta, que yo no te impido que vayas a la manifestación, y que defiendas los derechos de la mujer trabajadora en su casa. ¡Vamos, que si quieres, te ayudo a preparar una pancarta!

Marta.- Te cojo la palabra. Ya pensaré en un lema. Algo que deje claro que atender la familia es tan digno como dirigir una empresa. Algo que derrumbe los tópicos y los complejos. Algo que deje bien sentado que optar por el hogar y la familia también es un derecho a respetar y promover desde las instituciones.

 

¿Por qué incluir este diálogo en BíblicaMente.org?

A pesar de la diferencia de contexto cultural entre los tiempos en que se escribieron sus libros y nuestros días, en la Biblia hay implícitos y explícitos una serie de valores que considero los mejores para conseguir una sociedad justa y con altos índices de felicidad en la generalidad de sus miembros.

En este sentido, y a pesar de los años transcurridos desde que se escribió, la Biblia valora muy positivamente la contribución de la mujer, tanto en el trabajo doméstico como en otras actividades fuera del hogar. Quizás el mejor ejemplo está en Proverbios 31:10- 31. Otra muestra está en los pasajes de los que he escogido los nombres para las protagonistas del diálogo. Son nombres simbólicos de la presencia de ambos tipos de mujeres en las escrituras: Marta, una mujer “de su casa” (Lucas 10:38-41); y Lidia, una mujer trabajadora fuera de casa y empresaria. (Hechos 16:14).

Así, pues, considero que es un “valor” para cualquier “Mente que sea Bíblica” el derecho de las mujeres a integrarse libre y plenamente en cualquier actividad que escoja. Y una vez que desarrolle esa actividad, también es un valor el derecho a desempeñarla y ser remuneradas en iguales condiciones que los hombres.

Y cuando digo que es un valor, me refiero a que es algo positivo y digno de ser promovido y defendido.

Y también considero que es un “valor” para cualquier “Mente que sea Bíblica” la importancia de la familia. Y junto a ella, la adecuada organización social para promoverla de forma que la familia sea un núcleo de felicidad y el lugar privilegiado donde se formen los hijos en los valores que los padres consideren adecuados para ellos.

Como dije al principio, creo que los movimientos a favor de la integración de la mujer en la sociedad han traído como secuela, quizás involuntaria,  el desprestigio de la mujer que se dedica a su familia, siendo ésta una de las ocupaciones más dignas a la que se puede aspirar. De ahí el interés de incluir el dialogo de Marta y Lidia entre las páginas de BíblicaMente.org: por la coherencia con los principios y valores que emanan de la Biblia y por la defensa de la dignindad de la mujer que opta por dedicarse prioritariamente a la atención de su familia.


 ¡No te cortes! Si estás en desacuerdo con algo, exponlo abajo, en la zona de comentarios.

No precisas darte de alta, y lo podrás leer de forma inmediata. Así contribuirás a clarificar las cosas.

 

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Comentarios al Diálogo sobre el “Día Internacional De La Mujer Trabajadora”

Fecha 13.03.2010
Por Beni
Asunto Día Internacional De La Mujer Trabajadora

Básicamente estoy de acuerdo con el artículo. Pienso que los motivos para elegir trabajar fuera de casa pueden ser:
- Independencia económica
- Economía familiar
- Mala valoración del trabajo doméstico por parte de la sociedad
Pienso que se puede compaginar trabajar fuera de casa y llevar la casa y la educación de los hijos pero siempre entre los dos. También depende muchas veces del trabajo de ambos.
Hablas del trabajo de "las de la oficina", cuando quizás este colectivo puede ser más privilegiado en cuanto a condiciones de trabajo que otros que realizan trabajos más pesados fisicamente, turnos, etc.
Conozco a muchas mujeres que se han quedado en casa voluntariamente y estado muy bien, pero cuando los hijos han crecido, han salido a trabajar fuera de casa, quizás por motivos económicos y los empleos que han encontrado con 40 años son de labores de limpieza y cuidado de ancianos, trabajos perfectamente dignos y necesarios, pero que principio no nos gustan en general.

Fecha 13.03.2010
Por Promotor de BíblicaMente
Asunto Re: Día Internacional De La Mujer Trabajadora

Hola, Beni:
Hay un aspecto de este tema que no se trata en el diálogo, y aprovecho tu comentario para mencionarlo.
Es cierto que cuando los hijos se hacen mayores, muchas mujeres optan por salir al mercado del trabajo, y que frecuentemente encuentra trabajos “poco gratificantes”. Cierto que es una buena medida contra el tedio y la ociosidad que puede ocasionar la menor ocupación tras la emancipación de los hijos.
Pero hay otras alternativas, que a la larga resultan más gratificantes para las interesadas y más beneficiosas, a la larga, para la sociedad; o al menos para la clase trabajadora.
Me explico: Si en vez de salir al mercado de trabajo dedicasen ese tiempo a estudios o actividades no lucrativas (ONG’s, asociaciones culturales, deporte,…), para ellas sería bastante más gratificante, y para la clase trabajadora menos lesivo.
Sí, menos lesivo, pues en la medida que la oferta de trabajadores aumenta, la remuneración media de los salarios baja (la implacable ley de la “oferta y la demanda”). Con el pasar de los años, la situación inicial en la que se podía mantener una familia con un salario se hace imposible, pasando a ser imprescindibles los dos salarios para el mantenimiento de la misma familia tipo.
Parece mentira que sean los sectores más progresistas los que insisten en aumentar la oferta de mano de obra promoviendo la salida al mercado laborar de ambos cónyuges, cuando ya el mismo Marx cuestionaba esta tendencia: “¿Y caso el salario del hombre no tenía que bastar para sostener a los tres niños y a la mujer?” (Carlos Marx, en “Trabajo asalariado y Capital”, 5ª parte).

Fecha 08.03.2010
Por Marian Fontán
Asunto También hay otras opciones

No está mal retratada en el diálogo la presentación de las desventajas que tiene la mujer trabajadora fuera del hogar y las ventajas que tiene la mujer que trabaja en el hogar cuando, habitualmente, se nos presentan las ventajas de la mujer que trabaja fuera (y también dentro) de su casa y los inconvenientes de dedicarse a las tareas del hogar pero... ¿qué pasaría si en vez de dos mujeres, fueran dos hombres?

Fecha 09.03.2010
Por Promotor de BíblicaMente
Asunto Re: También hay otras opciones

Hola, Marian: No entiendo bien la pregunta. Si te refieres a cómo plantearían dos hombres un diálogo sobre la misma temática, pues supongo que de forma bastante parecida, aunque un poco escorados por estar acostumbrados a ver las cuestiones domésticas “desde la barrera”. Quizás el año próximo me anime y prepare un diálogo entre hombres.

Fecha 10.03.2010
Por Marian
Asunto Re: Re: También hay otras opciones

Lo que quiero dara entender es que un diálogo similar entre dos hombres, resultaría completamente artificial. Los hombres no se plantean ser amos de casa. Pueden argumentar que nosotras estamos mejor preparadas para atender a los hijos, y quizá en algún caso sea así, pero creo que nada les impide encargarse de las tareas del hogar y, sin embargo, no es una alternativa. ¿Será porque es una ocupación mal valorada en la sociedad y entre los hombres en particular?

Fecha 11.03.2010
Por Promotor de BíblicaMente
Asunto Re: Re: Re: También hay otras opciones

1) Totalmente de acuerdo en que un diálogo semejante entre hombres resultaría artificial, no representaría una realidad social.
2) Totalmente de acuerdo en que los hombres no se plantean ser amos de casa. Y lamentablemente, hoy días, ni siquiera la inmensa mayoría de las mujeres.
3) Sí, creo que las mujeres están mejor preparadas para atender a los hijos, sobre todo de pequeños; “y aún más si se desecha la alimentación a base de leche en polvo”. Respecto a las tareas del hogar, totalmente de acuerdo en que los hombres pueden atenderla perfectamente.
4) “Totatilísimamente” de acuerdo en que no se considera una alternativa la ocupación doméstica porque es una ocupación mal valorada. Y mal valorada tanto entre hombres como entre mujeres (no sabría decir quienes la valoran peor, pero me inclino a pensar que las mujeres). PRECISAMENTE LO QUE PRETEDO REIVINDICAR CON EL DIÁLOGO ES UN CAMBIO SOCIAL EN LA VALORACIÓN DE ESTE TIPO DE ACTIVIDADES, aunque no solo domésticas, sino de atención familiar, que incluirían también actividades de pediatría, pedagogía, finanzas y hasta relaciones sociales. Todo un “carretón” para llevar bien y satisfactoriamente una familia.

Fecha 08.03.2010
Por Luis Rodríguez
Asunto Que no me digan que no hay discriminación

A ver. ¿El Día Internacional de los Trabajadores o Primero de Mayo, es en exclusiva el día de los trabajadores hombres? ¿quién dicta estas festividades? ¿por qué el uno de mayo es festivo y el ocho de marzo no?

Fecha 09.03.2010
Por Promotor de BíblicaMente
Asunto Re: Que no me digan que no hay discriminación

Sobre el origen de estas festividades:
El Día internacional de los Trabajadores se instauró en 1889 en el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, en París, y se escogió el 1 de Mayo en homenaje a unos sindicalistas que fueron ejecutados en Chicago en 1886 por su participación en la lucha por la jornada de 8 horas.
Respecto al Día Internacional, la decisión de instaurarlo partió de La Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, reunida en Copenhague en 1910, celebrándose por primera vez el 19 de Marzo de 1911, pero no se empezó a celebrar el 8 de Marzo hasta 1914, consolidándose la fecha en 1917; y es en 1975 cuando la ONU respalda la institución del 8 de Marzo como día de la mujer. Respecto a la elección del 8 de Marzo en recuerdo de las más de 100 obreras que fueron quemadas intencionalmente en un fábrica textil de Nueva York, la historiadora canadiense Renée Côté muestra en su libro “El Día Internacional de la Mujer – Los verdaderos hechos y fechas de los misteriosos orígenes del 8 de marzo, hasta hoy confusos, maquilados y olvidados.” que es una leyenda urbana sin ningún fundamento. (Recopilado de http://bit.ly/cvMEwB , http://bit.ly/92Gd5o , y http://bit.ly/9KHubI ).

 

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